viernes, 1 de agosto de 2014

Yo no puedo abandonarlos…


Dios le dijo a su pueblo: Israel, cuando eras un país joven, yo te demostré mi amor por ti. Yo te saqué de Egipto porque eres un hijo para mí. Pero mientras más te llamaba, más te alejabas de mí, y les presentabas ofrendas a tus ídolos y dioses falsos.

Israel, por el gran amor que te tengo te llevé de la mano como a un niño, te enseñé a caminar, te di de comer y te ayudé en tus problemas; pero no te diste cuenta de todos estos cuidados. No quisiste volver a mí; no quisiste dejar tu mala conducta. Por eso te castigaré y volverás a ser esclavo en Egipto; por eso Asiria te dominará. Habrá guerra en tus ciudades, tus enemigos matarán a toda tu gente, y echarán a perder tus planes.

Pueblo mío, ya lo has decidido; me abandonaste por otros dioses. Los crees más fuertes que yo, pero no podrán ayudarte.

Israelitas, ¡yo no puedo abandonarlos! ¡No sería capaz de hacerlo! ¡No podría destruirlos, como destruí a la gente malvada de Admá y –Seboim! ¡Mi gran amor por ustedes no me lo permite! No volveré a enojarme con ustedes; ni volveré a destruirlos, pues no soy un simple hombre, ¡Yo soy Dios, y habito en medio de mi pueblo!

Yo rugiré como un león, y ustedes me obedecerán. Desde Egipto y desde Asiria, sus descendientes volverán  a mí; vendrán temblando de miedo, como las aves que vienen del oeste, y yo los llevaré a sus casas para que vuelvan a habitarlas. Yo soy el Dios de Israel, y les juro que así será.

Ustedes los israelitas me mienten todo el tiempo; siempre me están engañando. Y ustedes los de Judá me traicionan, pues adoran a dioses falsos.

Aquí puedes darte cuenta que Dios demuestra su amor por cada persona, pero es necesario que el hombre deje su mala conducta, y decida cambiar, renueve su mente y su corazón, y tome la decisión de aceptar a Jesucristo en su vida.

Por lo tanto, el hombre debe ser purificado en sus pensamientos y firme en sus  convicciones, que sea sincero con Dios y cambié su manera de vivir para que le vaya bien.  


Con Alta Estima,

jueves, 31 de julio de 2014

Siembren la semilla de justicia…


Ustedes, israelitas, llegaron a ser muy ricos; ¡parecían viñas cargadas de uvas! Pero mientras más ricos eran, más templos construían para sus dioses; mientras más fértil era su tierra, más bellos eran los monumentos que construían para sus ídolos.

Por eso Dios los va a castigar; destruirá sus templos y monumentos, y los hará pagar por su pecado, pues quieren al mismo tiempo amar a Dios y a los dioses falsos. Ahora ustedes dirán:
Por no respetar a Dios, nos hemos quedado sin rey. Pero aunque lo tuviéramos, ya  no podría ayudarnos.

Ustedes hablan por hablar; hacen tratos y no los cumplen. ¡Ustedes han sembrado maldad donde debería haber justicia! Los habitantes de Samaria, la ciudad capital de Israel, se sienten orgullosos del toro que adoran en Bet-avén. Pero vendrá el ejército asirio y se llevará ese ídolo a su país como un regalo para su rey.

Por eso los israelitas lloran y tiemblan de miedo, junto con sus sacerdotes; ahora todos se avergüenzan de haber adorado a ese ídolo. Su rey, que vive en Samaria, será arrastrado por el río como un pedazo de madera.

Los templos que están en los cerros serán destruidos por completo, porque allí pecaban adorando a dioses falsos. En sus ruinas crecerán la maleza y las espinas. Entonces ustedes los israelitas desearán que una montaña les caiga encima y los mate.

Dios le dijo a su pueblo: Israelitas, ¡ustedes son unos malvados! Comenzaron a pecar en Guibeá, y no han dejado de hacerlo; por eso serán destruidos en el mismo lugar donde pecaron. Haré que las naciones se unan contra ustedes; así los castigaré, y quedaré satisfecho. Ustedes me obedecían con alegría, pero es tanto lo que han pecado que ahora tendré que castigarlos. Ni los de Judá ni los de Israel escaparán del castigo.

Oseas le dijo al pueblo: ¡Prepárense para buscar a Dios! Ustedes son como un campo nuevo; siembren la semilla de justicia, y tendrán una cosecha de amor. Entonces Dios vendrá y los salvará; será como la lluvia cuando cae sobre la tierra seca. Pero ustedes han sembrado maldad;  por eso ahora cosechan violencia y comen el fruto de sus mentiras. Pusieron su confianza en el poder de su ejército. Ahora estalla la guerra, las fuertes murallas son destruidas, y mueren las madres y los hijos, como cuando el rey Salmán destruyó la ciudad de Bet-arbel.

Esto mismo les ha pasado a los habitantes de Betel, porque es grande su maldad. ¡Tan pronto como amanezca, el rey de Israel perderá la vida!

Aquí puedes darte cuenta que el hombre debe buscar a Dios, conocerlo a través de su Palabra para que el Señor le de sabiduría y siembre según la justicia de Dios, que corte  toda maldad y se  arrepienta verdaderamente conforme a su misericordia pues el hombre ha arado iniquidad, sólo ha segado injusticia, sólo dice mentiras, está atorado no puede avanzar  porque ha confiado en su propia fuerza, en su propia opinión y le impide crecer espiritualmente.

Por lo que es necesario que el hombre quite esa maleza, que es el pecado, esa maldad que le impide caminar libremente, pues sabes el hombre debe sembrar justicia para recibir la verdadera recompensa una cosecha de amor.


Con Alta Estima.

miércoles, 30 de julio de 2014

Te castigaré por tus pecados…


  
El profeta le dijo al pueblo: ¡No cantes victoria, Israel! ¡No imites a esos pueblos que saltan de alegría! Te has apartado de Dios; has adorado a dioses falsos. Has sido infiel a tu Dios, porque al ver tus cosechas diste gracias a dioses falsos.

Por eso, pueblo de Israel, faltará el trigo en tus graneros y el vino en tus bodegas. No tendrás pan ni vino para ofrecerlos en honor de tu Dios; el poco pan que comas será como pan de velorio. Sólo sirve para calmar el hambre, pero no para ofrecérselo a Dios, porque Dios no lo acepta.

Israel, ya no vivirás en la tierra que Dios te dio. Más bien volverás al país de Egipto y al país de Asiria. Allí tendrás que alimentarte con lo que Dios te ha prohibido comer. Ya no podrás celebrar ninguna fiesta en honor de Dios. Si escapas de la destrucción, Egipto se encargará de atraparte, y te enterrará en la ciudad de Menfis. ¡En tus ciudades y entre tus tesoros crecerán la maleza y los espinos!

Dios dijo: Pronto entenderás, Israel, que ya ha llegado el día en que te daré tu merecido. Tan grande es tu maldad, y tan exagerado es tu odio, que llamas “tontos” y “locos” a los profetas que te he enviado. Los envié para avisarte del peligro, pero tú les tendiste trampas; ¡ni en mi propio templo les ocultaste tu gran odio! Tu maldad es tan grande que en nada eres diferente de los que vivían en Guibeá; ¡pero no olvidaré tu maldad y te castigaré por tus pecados!

Grande fue mi alegría cuando te hallé por primera vez, Fue como hallar uvas en el desierto; ¡fue como cortar los primeros frutos! Pero al llegar a Baal-peor tus antepasados se volvieron repugnantes por adorar a dioses falsos, a esos ídolos que tanto amaban.

Israel tiene grandes riquezas, pero esas riquezas no durarán; ¡volarán como hojas al viento! Sus mujeres ya no tendrán hijos, y si llegaran a tenerlos, yo les quitaré la vida. ¡Pobres de ellos cuando yo los abandone!

Israel y Tiro se parecen; los dos países tienen un hermoso territorio, ¡pero Israel conduce a sus hijos por un camino de muerte!

Dios nuestro, ¡dales su merecido! ¡Que no tengan hijos sus mujeres! Y, si acaso llegan a tenerlos, ¡que no puedan alimentarlos!

Ustedes los israelitas llegaron a Guilgal  y cometieron toda clase de maldad; por eso he dejado de amarlos. Ustedes, israelita, han sido heridos de muerte; ¡son como un árbolo con raíces secas, que ya no da fruto! Si acaso llegan a tener hijos, yo les quitaré la vida, aunque los quieran mucho.

Oseas le dijo al pueblo: Israelitas, mi Dios los rechazará porque lo han desobedecido. Por eso perderán su patria y andarán vagando entre las naciones.

Aquí puedes darte cuenta que el hombre debe ser fiel a Dios para que se aparte de la maldad y  sus actos sean rectos, pues  Dios quiere que el hombre le de buenos frutos, que con su comportamiento muestre que es diferente a los demás y agrade a Dios.

Sabes, lo importante es que el hombre confíe en Dios, que se vuelva a El, que con su mente y su corazón y por ende, aprenderá a vivir de acuerdo a sus enseñanzas


Con Alta Estima,

martes, 29 de julio de 2014

Yo les di muchas enseñanzas y se las puse por escrito…


¡Vigilante, toca la trompeta! ¡Da la señal de alerta! Ya viene el destructor de mi pueblo; se parece a un águila que se lanza sobre su presa. Mi pueblo es muy desobediente; no ha cumplido con mi pacto ni ha seguido mis mandamientos. Ellos quieren convencerme a gritos de que reconocen que soy su Dios, pero no quieren hacer lo bueno. ¡Por eso los perseguirá el enemigo! Cuando eligieron a sus reyes, no me tomaron en cuenta; cuando nombraron a sus jefes, no me pidieron consejo; ¡ellos mismos se hicieron daño al fabricarse ídolos de oro y plata!

Habitantes de Samaria, ¡dejen ya de pecar! Estoy muy enojado con ustedes porque adoran a ese toro. ¡Es tan sólo un dios falso, hecho por ustedes mismos! Pero yo lo haré pedazos. Si no me obedecen, recibirán su castigo: sus campos no darán frutos; y si llegaran a darlos, servirán de alimento para gente extraña. ¡Israel quedará en ruinas! ¡Será la burla de todas las naciones!

Mi pueblo anda solo y perdido como perro callejero. Ha pedido ayuda a los asirios, pero de nada le servirá pagar impuestos ni a Asiria ni a las otras naciones. Yo los enviaré como prisionero a otras naciones lejanas, y por un tiempo no tendrá reyes ni jefes.

Israelitas, ustedes han construido muchos altares, que sólo les sirven para pecar. Yo les di muchas enseñanzas, y se las puse por escrito, pero ustedes las despreciaron. Les encanta presentar ofrendas, y luego se comen la carne de los animales que presentan; pero todo eso me disgusta. Yo soy su Dios, y tengo presente sus muchos pecados. Por esos los voy a castigar, y volverán a ser esclavos de Egipto.

Israelitas, ustedes se olvidan de mí, que soy su creador. Construyen palacios, edifican ciudades y altas murallas, pero yo le prenderé fuego a todo lo que construyan.

Aquí puedes darte cuenta que el  hombre debe aprender a obedecer las enseñanzas de Dios escritas en su Palabra, que el hombre haga lo bueno y que siempre tome en cuenta a Dios para cualquier decisión.

Y sabes, lo esencial es que el hombre viva apegado a su Palabra, que se arrepienta verdaderamente  para que Dios lo libere de la esclavitud del pecado.

Sabes, el hombre debe cambiar y volverse a Dios, construir una nueva vida que honre al Creador.


Con Alta Estima,

lunes, 28 de julio de 2014

No me toman en cuenta…


Dios continuó diciendo: Yo quiero salvar a mi pueblo, pero veo que todos ellos han cometido grandes pecados. Todos ellos son mentirosos y ladrones; entran a robar en las casas y en plena calle cometen asaltos. Yo los conozco muy bien: están llenos de maldad, pero ellos no quieren reconocerlo. Con sus pecados y mentiras alegran al rey y a sus jefes. No hay uno solo de ellos que sea fiel en su matrimonio; se parecen a un horno caliente, al que no hace falta calentarlo más: el panadero sólo tiene que esperar a que fermente la masa.

Cuando el rey celebra alguna fiesta, los jefes beben hasta emborracharse; ¡y son esos borrachos burlones a quienes el rey llama sus amigos! Pero ellos se acercan al rey con la intención de traicionarlo. No descansan durante la noche, sino que se la pasan planeando cómo destruirlo al día siguiente. Son como un horno: ¡arden para quemar por completo a todos sus gobernantes! Quitan del trono a sus reyes, ¡pero ninguno de ellos busca mi ayuda!

Los de Israel han hecho amistad con gente que no cree en mí. Mi pueblo se parece al pan mal horneado: por un lado está bien cocido y por el otro lado está crudo. Los egipcios y los sirios están acabando con Israel, pero Israel ni siquiera se da cuenta. ¡Han acabado con sus fuerzas, pero  tampoco se dan cuenta!

Israel no ha querido arrepentirse ni buscarme a mí, que soy su Dios. Su orgullo no lo deja hacerlo. Israel les pide ayuda y apoyo a las naciones de Egipto y Asiria. Actúa como una paloma confundida y sin inteligencia; pero, cuando vaya a buscar ayuda, lo atraparé como a los pájaros y lo castigaré por su maldad.

¡Qué mal les va a ir! ¡Se arrepentirán de haberme abandonado! ¡Terribles cosas vendrán sobre ellos porque se han rebelado contra mí! Yo estoy dispuesto a salvarlos, pero ellos sólo me dicen mentiras. En sus camas lloran de dolor, y se hacen heridas a propósito, pero sus oraciones no son sinceras; lo hacen para pedirme buenas cosechas, pero siguen siendo rebeldes.

Yo les he dado enseñanzas, los he llenado de fuerza, pero ellos hacen planes contra mí. No me toman en cuenta, y por eso fracasan en todo. Sus jefes se creen muy valientes, pero morirán en el campo de batalla y los egipcios se burlarán de ellos.

Aquí puedes darte cuenta que el hombre no se aparta del pecado, la maldad predomina en su corazón pues sigue diciendo mentiras, sigue siendo rebelde.

No obstante, el hombre debe buscar a Dios y compartir con personas que también quieran conocer a Dios,, que dejen a un lado el orgullo y se vuelvan sinceros para establecer una conexión espiritual con Dios.

Y, sabes, lo esencial es que el hombre en todo lo que haga tome en cuenta a Dios y que con un corazón contrito y humillado. decida voluntariamente volverse a El.


Con Alta Estima,

domingo, 27 de julio de 2014

¡Volvamos a Dios!...



Entonces los israelitas dijeron: ¡Volvamos a Dios! Aunque él nos ha castigado mucho, también nos dará su perdón. Dos o tres días le serán suficientes para restaurarnos por completo. ¡Volvamos a Dios! Si lo hacemos así, él vendrá a buscarnos; vendrá como el sol de cada día, ¡como las primeras lluvias que caen en primavera!

Pero Dios respondió: Habitantes de Israel y de Judá: ¿qué voy a hacer con ustedes? ¿cómo debo tratarlos? Ustedes dicen que me aman, pero su amor es como la niebla y como el rocío de la mañana: ¡muy pronto desaparece! Por eso el mensaje que les di por medio de mis profetas, fue como un rayo destructor que les trajo la muerte.

Ustedes me traen ofrendas, pero eso no es lo que quiero. Lo que quiero es que me amen y que me reconozcan como su Dios. Pero ustedes se portan como Adán: son traidores y desobedientes, pues no han cumplido con mi pacto.

En la ciudad de Galaad sólo hay gente malvada y asesina. En el camino que lleva al santuario de Siquem, los sacerdotes parecen ladrones: se esconden para asaltar y matar a todos lo que pasan por allí. Por lo que he visto, ustedes los de Israel son de lo peor: son gente infiel y desobediente. ¡Pero ustedes, los de Judá, no son muy buenos que digamos, y por eso recibirán su castigo!

Tiempo después, haré que todo mi pueblo regrese a su tierra.

Aquí puedes darte cuenta que es necesario que el hombre tome la decisión voluntaria de buscar a Dios, de volverse a El, que verdaderamente se arrepienta y aleje del pecado pues sabes, lo importante es que el hombre sea obediente y cumpla los mandatos de Dios.


Con Alta Estima,

viernes, 25 de julio de 2014

Cuando reconozcan que me han ofendido, se llenarán de angustia y me buscarán...


¡Escúchenme, sacerdotes! ¡Atiéndanme, jefes de Israel! ¡Préstenme atención, familiares del rey! Yo los voy a juzgar y a castigar porque han engañado a mi pueblo. ¡Hicieron a Israel aun más rebelde! Lo obligaron a adorar a otros dioses en los santuarios de Mispá y de Tabor.

Israelitas, yo sé cómo se portan ustedes; ¡se portan como una prostituta, porque adoran a otros dioses! No me reconocen como su Dios, ni se arrepienten de su maldad. Ustedes son tan malos y orgullosos que acabarán por ser destruidos;  ¡lo mismo pasará con Judá!

Pero un día me buscarán; y llevarán como ofrenda sus vacas y sus ovejas, pero no podrán encontrarme. ¡Yo los abandonaré! Se han portado como una adúltera: me engañaron adorando a otros dioses, y sus descendientes ya no serán mi pueblo. Por eso, muy pronto, tanto ustedes como sus campos serán destruidos.

¡Avísenles a todos en Guibeá, Ramá y Bet-avén! ¡Den el toque de alerta! ¡Adviertan a los del reino de Judá! Israelitas, yo les aseguro que cumpliré lo que antes anuncié. El día que yo los castigue, ¡dejaré su país en ruinas!

Voy a castigar con furia a los jefes de Judá, porque son como los ladrones de terrenos: han invadido el territorio de Israel. El reino de Israel es maltratado y nadie respeta sus derechos porque prefirió adorar a dioses falsos. Por eso yo acabaré con ese reino y con el reino de Judá; ¡los destruiré por completo, como destruye la polilla a la madera! Y cuando Israel y Judá se vean en ruinas, buscarán la ayuda del rey de Asiria; pero él no podrá ayudarlos.

Yo atacaré a Israel y a Judá con la misma furia de un león. Los agarraré y los haré pedazos, y no habrá quien los salve. Luego los dejaré por un tiempo, y esperaré a que se arrepientan; cuando reconozcan que me han ofendido, se llenarán de angustia y me buscarán.

Aquí puedes darte cuenta que lo importante es que el hombre se arrepienta de su maldad para que se aparte del pecado, de ser orgulloso, pues  es tiempo que el hombre busque a Dios, que deje de adorar a dioses falsos para que sus generaciones no hagan lo mismo y pierdan el privilegio de pertenecer al pueblo de Dios.

Sabes, lo esencial es que el hombre obedezca a Dios para  que no deteriore su relación con El, que no siga avanzando hacia la destrucción y quede en ruinas como la polilla que destruye la madera.

¡Animo! Es el momento de que el hombre reconozca que ha fallado, que ha caído en pecado y ha  ofendido a Dios pero arrepentido verdaderamente le pedirá su ayuda y El se la dará pues Dios espera este momento en que el hombre lo  busca con todo su corazón para que Dios more en su vida.


Con Alta Estima,